Nicholas Gilman

April 24, 2012
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Entrevisté al neoyorquino Nicholas Gilman para conocer más sobre su labor como crítico gastronómico. Este bon vivant y “embajador del buen provecho”, como se define a sí mismo, vive en la Ciudad de México hace 14 años. Además de que ha escrito en los periódicos New York Times y The News tiene un libro llamado Come Bien en la Ciudad de México: La Guía de Puestos, Fondas y Restaurantes, que también existe en inglés: Good Food in Mexico City. Recomiendo visitar su página web: goodfoodmexicocity.blogspot.mx.

¿Por qué vivir en la Ciudad de México?

Mis padres fueron artistas, mi mamá pintora y mi papá escritor. Solían pasar mucho tiempo en México durante los años cuarenta y cincuenta. Ellos me heredaron el amor por la cultura mexicana. Vine por primera vez a la edad de 14 con mi mamá, como turista, y me enamoré de México al momento de salir del avión. Luego, muchos años después, decidí pasar un verano en San Miguel de Allende, y el resto es historia. Me doy cuenta de que pertenezco aquí, de que estoy más a gusto y feliz de este lado de la frontera. En Nueva York me sentía como un pez pequeño en una gran pecera.

¿Es difícil ser extranjero en la Ciudad de México?

Ya no soy extranjero, pues obtuve la nacionalidad mexicana. Mi acento, que nunca voy a perder, es genérico –en ocasiones me preguntan si soy francés o italiano. Sé que siempre seré un gringo, un “otro”. Crecí en Nueva York, donde todos éramos extranjeros. Mis cuatro abuelos vinieron de Rusia. Aquí, en cambio, casi todos los habitantes son mexicanos. Pero los chilangos están acostumbrados a todo, y yo creo que no destaco tanto. Además no vivo en una burbuja –tomo el metro, voy a barrios “populares”.

¿Por qué te dedicas a la crítica gastronómica?

Siempre quise ser pintor como mi mamá, no escritor ni crítico. Tuve una carrera como pintor, hice biombos y murales con algún éxito. Pero no me gustaba el mundo artístico, lo de las galerías y los museos, tanta competencia y esnobismo. Mi otra pasión era la comida. Crecí en Little Italy, así que siempre me atrajo la comida “auténtica”, es decir lo que la gente tradicionalmente come. Mi primer objetivo al llegar a la Ciudad de México fue buscar esta comida auténtica. No existía ninguna guía gastronómica, así que con la actitud gringa de if you want something done, do it yourself empecé a escribir mi propia guía. Me gusta investigar.

¿Cuáles son tus restaurantes favoritos para comer estos días?

Es difícil contestar. Rosetta, D.O, Merotoro, Doña Juana (un comedor en el Mercado San Juan), El Caguamo, la taquería Los Parados, etcétera.

¿Has pensado en abrir un restaurante?

Una amiga, dueña de varios restaurantes, algún tiempo me dijo: “Si tienes la idea de abrir un restaurante te tengo un consejo de tres palabras: no lo hagas”. Me encanta estar en la cocina, pero no profesionalmente.

¿Recuerdas qué comiste la primera vez que viniste a México?

Esa vez aterricé en Mérida. Lo primero que comí fue una sopa de lima. Cada vez que pruebo esa famosa sopa regreso a aquel momento. La sopa de lima es mi madeleine de Proust 😉

¿Cuáles son el tipo de restaurantes que te interesa reseñar?

Todos. Si no me gusta el lugar no lo reseño, con excepciones. Me encanta descubrir lugares escondidos y buenos. La Ciudad de México es una maravilla.