Los problemas de un tríptico

December 3, 2015
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Qué mala onda que se quiera desprestigiar a Simón Levy para hacer periodismo o llamar la atención en Facebook, qué mala onda también que esta administración pretenda desarrollar un proyecto tan caro en una avenida que no ha sido capaz de atender cotidianamente, qué mala onda –para colmo– el tríptico que llega a mi buzón de parte del Instituto Electoral del Distrito Federal exponiendo los motivos a favor y en contra de hacer el Corredor Cultural Chapultepec Zona Rosa. Preocupan mucho sus errores de razonamiento –del diseño y la redacción no hablaremos– porque le quitan seriedad a la consulta en la que participaremos los vecinos de la delegación Cuauhtémoc (y seguramente otros más con credenciales del INE ilegítimas, como se pudo ver en la votación del siete de junio). Concentrémonos ahora en estos problemas.

Entre los argumentos a favor leo que “Avenida Chapultepec está gravemente deteriorada” y que este proyecto la mejorará. Inquieta que un gobierno que admite con frescura no estar haciendo bien su trabajo pretenda convencernos de un borrón y cuenta nueva. ¿Por qué no remediar primero este deterioro? Ya luego puede pensarse en algún proyecto renovador interesante. Al parecer, resulta una mejor idea comprar calcetines nuevos, en lugar de lavar los que ya se tienen. ¿Qué querrá decir, comoquiera que sea, eso de “mejorará su imagen, revitalizará la zona y creará espacio público”? Si no se explica de qué manera se planean conseguir estos efectos, las “razones” no pueden ser válidas: titulares nada más. Otros elementos para el sí: “Teatros”, “empleo”, “oportunidades para todos”. ¡Teatros!, ¿por qué teatros? Del empleo y las oportunidades ¡para todos! no merece la pena comentar nada; también podrían haber puesto: “Hamburguesas”, “gatitos”, lo que fuera. De hecho, pusieron “modernidad” y “cultura”… Por último, ¿se supone que debe alegrarnos que esto vaya a llevarse a cabo “sin usar tus impuestos”? ¡Caray!

Pero pasemos a las razones en contra, que tampoco se quedan atrás en cuanto a extrañezas: “El espacio público construye ciudadanía. El espacio privado genera consumidores”. OK, gracias por intentar convencernos con lemas abstractos. Pero el poema continúa: No más engaños / No más corrupción / Alto a la privatización / La ciudad es nuestra. Y así todo el rato: los argumentos no se explican, solamente se aseveran: “No beneficia a los vecinos”, “traerá consigo a la expulsión de los habitantes”, “no garantiza el abasto de agua”, etcétera. Mi favorito: “No debe construirse en Avenida Chapultepec porque es una zona de alto impacto sísmico”. Esto lo lee, como ustedes saben, gente que vive y trabaja en dicha zona de alto impacto sísmico. Me suena a berrinche, especialmente cuando uno lee que “no se consultó debidamente a los ciudadanos” porque ya se sabe que los ciudadanos somos expertos en todo y por lo tanto se nos debe consultar en todo porque para eso somos ciudadanos. Los argumentos en contra deberían ser otros, digo yo, y vaya que los hay.

¿Qué hacer con un tríptico así, que ni siquiera informa en dónde o cómo se realizará la consulta, y con un CD adjunto que sólo las computadoras viejitas pueden leer (excepto la mía)? ¿Cómo decidirse razonadamente? No ayuda este papel del IEDF a ponerse de acuerdo en nada.

(La imagen la tomé de aquí.)