La mansión de Madero 14

January 18, 2016
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Me gustaría mucho conocer la mansión de Madero 14. La del Salón Corona, el Aldo Conti y otros comercios. Pero no parece que vaya a ser sencillo. Lo de “mansión” lo saco del libro La plaza de Guardiola (Banco de México, 1942) de Federico Gómez de Orozco, en donde leo que doña Francisca Campero –apellido cinco veces mencionado en El registro de los trescientos (1951), del Duque de Otranto– es “la última propietaria que ocupó su mansión” en esta calle hasta su fallecimiento en 1924. He escuchado que existen partes en la planta alta que se mantienen más o menos como ella las conoció, por ejemplo un salón que ahora alguien usa como bodega.

La construcción es del siglo XIX, a decir de los autores de Hablemos de la ciudad (Editorial Porrúa, 2010), y pertenece a la Fundación Francisca Campero de Pasquel, I.A.P, según me informan en sus aledañas oficinas, a las que accedo por una puerta de madera sobre 5 de Mayo, junto al restaurante de comida japonesa. Primero converso con la portera, que lleva setenta años viviendo en los bajos de este inmueble vecino, el cual asimismo habita previamente su mamá. Luego subo y toco, pero no, señor, no se puede y ni modo. La administradora no quiere que conozca la casa por dentro, no obstante mis pucheros y argumentos, francamente tontunos al momento de escucharlos en voz alta (“me haría mucha ilusión entrar en la última gran mansión de Madero”, etcétera). Pero en este enlace encuentro tres fotos de los años setenta, y en el libro La ciudad de México-Tenochtitlán, su primera traza, 1524-1534 de Ana Rita Valero de García Lascurain (Editorial Jus, 1991) me entero de que el solar donde se encuentra esta casa –igual que los aledaños– es concedido en 1524 a un conquistador de apellido Cervantes, cuando los franciscanos aún no se instalan enfrente y la calle es conocida por el nombre de Tianguis de Juan Velázquez.

En un documento de Salvador Cruz –”Algunos pintores y escultores de la ciudad en el siglo XVIII (según padrones del Sagrario Metropolitano)”, en el número 33 de Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas (Unam, 1964)– veo que en 1775 el pintor José de Páez posiblemente vive o tiene su taller en una accesoria del 13 del Callejón de los Betlemitas, a un lado de la “Casa Grande del Sr. Conde de Santiago”. ¿La casa, o solar, que me interesa? Y aún hay más: en el tercer tomo del Repertorio de Artistas en México (Grupo Financiero Bancomer, 1997) de Guillermo Tovar de Teresa averiguo que varios años antes, hacia 1690, el pintor Antonio Rodríguez alquila una vivienda en la calle de San Francisco. Su casera: la viuda de un señor apellidado Cervantes. A ver si un día me animo y me lanzo al Archivo Histórico de Notarías de la Ciudad de México y me dejo de fuentes secundarias y de tocar puertas.