Domingo en la heroica Veracruz

September 3, 2016
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Los habitantes de una ciudad heroica son los descendientes, se puede decir, de quienes no la hicieron heroica, a menos de que los héroes hayan muerto después de procrear o que lo verdaderamente heroico sea sobrevivir. En esto pienso mientras atiendo, no falto de alegría, a una orquesta en la Plaza de la Constitución de 1857, en la antigua población de Buitrón (más antigua, y no, que La Antigua), cuatro veces fundada, cuatro veces heroica, dos veces capital nacional; locación de esclarecidos episodios bélicos, que no parecen corresponder ni con estos músicos ni con estos danzantes, tan elegantes en su danzón. Difícil imaginárselos en una guerra… La tarde huele a medianoche, y a volován el crepúsculo salado. Paso por afuera de San Francisco, gloria de liberales y masones, con dirección al lugar donde lo esperado es que golpeemos el vaso con la cuchara; después me asomo a ver al Cristo del Buen Viaje en mi camino hacia La Nueva Bomba (¡el arroz a la tumbada, que en verdad tumba!). Este domingo se reúnen, como cada semana, los veracruzanos de heroico bailar y algazara muda en la Plazuela de la Campana (un ciego levanta su bastón como poniéndolo a bailar), y por el malecón aquellos que tienen niños para ver a Veracruz de veras a la vera del mar. ¡Los barcos! Surcaré Veracruz: falso palíndromo que llega a mi cabeza por mor de respirar, sin querer queriendo, el heroísmo cotidiano de esta múcara ciudad calavera, “último puerto del Mediterráneo”, a decir de Carlos Fuentes.

La foto la tomé en el Patio de Vergara.