Obregonense de pura cepa

September 3, 2016
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Conocí a Raúl Valenzuela hace un año, dos días después de su cumpleaños. Anoche me entero de su deceso y hoy evoco varios recuerdos con él, pese a habernos tratado escasamente: una vez que fui convocado por el Seminario de Cultura Mexicana para ofrecer una conferencia en Ciudad Obregón, en sustitución de mi querida Ángeles, y hace algunos meses, aprovechando una visita a Empalme. El tres de septiembre de 2015, Raúl pasó por mí al aeropuerto, como corresponsal del Seminario en Cajeme, para llevarme a un concierto de música latinoamericana que difícilmente voy a olvidar. Luego, el cinco, emprendimos una excursión a Álamos con nuestro amigo José Luis Islas y Marco Antonio Campos, agradable conversador. La plática en la carretera, con José Alfredo de fondo, me dejó saber más acerca de sus labores como promotor cultural. No se quejaba ni hablaba mal de nadie, pero sí deseaba que existiera un mayor interés hacia los eventos culturales de su amada ciudad, a la que pertenecía con orgullo y por la que trabajaba a diario. Le encantaba Obregón, y su lista de parientes locales y de otros rumbos de Sonora era asaz interesante, como interesante era su casa, llena de historias que le gustaba compartir. A su casa fui durante el segundo viaje, cuando tuvo la gentileza de invitarme a una reunión con amigos suyos, todos muy sensibles y hablando con naturalidad del nacimiento, la muerte, el espíritu. Eso me tranquiliza; Raúl no parecía temerle a dichos temas. Por fortuna conservo amigos en común, producto de mi paso por Sonora: el ya referido y respetado José Luis, pero también Giovanni, Alina, Conchita y Fausto, quienes deben estar muy tristes ahora. Recuerdo a Raúl sonriendo, ligero y alto como un globo, entusiasta y generoso, con los característicos tirantes, en la fiesta de cumpleaños de Giovanni o mostrándome el estanque tan bonito que tienen en Ciudad Obregón. Sobre todo me acuerdo de una charla en el jardín trasero de su casa, en compañía de un perrito que había sido de su hermano (yo espero que alguien se haga cargo de él). Descanse en gozo Raúl Valenzuela, alma delicada.

La foto es de Raúl y amigos, con un servidor, en su linda casa.