De la edad de la Constitución

October 5, 2016
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La maestra Lucía González nació el 13 de diciembre de 1917 en el puerto de Veracruz. La conozco ahí, en el Gran Café de la Parroquia, adonde asiste diariamente, de nueve a cinco. Desayuna frutas con crema y granola o una gorda de frijol o pan con mantequilla, y café sin leche, que bebe con un popote, igual que las Coca-Colas (rojas). Viste con propiedad, bolso y mascada, y casi siempre ocupa la misma mesa. Me presento. Que si puedo hacerle unas preguntas. “Sólo si no son indiscretas.”

¿En qué parte de Veracruz creció usted?

Constitución, entre 5 de Mayo e Independencia. No creo que aún exista la casa. De ocho hermanos sólo quedé yo, siendo la tercera. Es algo insólito.

¿Cómo explica esa longevidad?

Precisamente no me la explico. A veces me pregunto cuál será mi fin, por qué he quedado yo.

¿Hace cuánto que viene a La Parroquia?

Desde que trabajaba. Estuve 36 años de maestra en la escuela secundaria Azueta, que está cerca del deportivo donde se juega futbol. Me jubilé en el 2002.

¿Se encuentra aquí a viejos alumnos?

Pues no los reconozco ya… Yo no he cambiado, pero ellos engordan y les cambia mucho su fisonomía.

¿Sus papás a qué se dedicaban?

Mi papá tenía una imprenta en Zaragoza, era impresor.

Le tocó la ocupación estadounidense de 1914…

Claro que sí. La ciudad estaba medio revuelta, como está más o menos ahora. Aa no hay revolución, pero dondequiera hay asaltos. Antes se llevaban lo que encontraban, ahora van sobre lo seguro, ¿por qué?, porque ha llegado el momento en que nada se oculta, todo se cuenta y hasta sale en los periódicos. Se apoya mucho lo que es la ostentación. Antes uno pasaba desapercibido. Las cosas se han confundido.

¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?

Más que nada me tocó un marido espléndido, en todos los sentidos: moralmente, físicamente y lo que se llama materialmente, que es la economía. Él siempre estuvo pendiente de mí. Siempre me dijo: el dinero es para bien vivir y vivir morir, y así es.

¿Ha viajado mucho?

No.

¿La ciudad le gusta?, ¿le parece bonita?

Bueno, ciertos rumbos, ciertos ambientes, porque hay rumbos que no apoyo. La casa de usted está en la calle de Altamirano. Independencia se ha vuelto incómoda para todo, para estacionarse, para andar a pie; las banquetas muy destruidas, muy desiguales; las calles las pavimentan como quieren, como pueden. En eso ha caído Veracruz.

¿Y en qué ha mejorado?

Pues qué le digo… Como que hay para todos. Todo el mundo encuentra, pero hay mucha gente que no encuentra nada. Ha habido una desigualdad. Antes la gente se valoraba por sí misma, y ahora hay que andar recurriendo a ver quién le da la mano. Dependemos de la política.

¿Es posible acostumbrarse al calor de Veracruz?

El calor es una cosa temible. Yo no ando mucho por la calle, voy a lo que voy. Cuando era chamaca sí conocía bien la ciudad. Antes había mucha vegetación y animales voladores, ¡cantidad!

¿A qué dedica sus días?

Vengo aquí, solamente que tenga algún pendiente, que no sea de política. Por ejemplo aquí viene mucho la mamá del gobernador, yo la conozco, pero hasta ahí.

¿Tiene amigos aquí en La Parroquia?

No, pues conocidos… Saliendo del café me voy a mi casa. Aquí he visto a candidatos, artistas de cine…

¿Y a poco sí viene usted diario?, ¿y si se enferma?

Pero es que nunca me enfermo. El doctor ya me llevó a la Facturad de Medicina porque tengo muy buena presión. Yo me siento bien. Nunca me da catarro ni calentura. No tengo nada y duermo bien. Hoy vi el arco iris a las siete de la mañana desde el balcón: precioso.

¿Le gusta bailar?

Bastante. Me gusta mucho el baile, inclusive aquí bailo. Cuando tocan una pieza bonita, empiezan todos: “Baile, baile”, y me paro y bailo.

¿Le gusta leer?

No soy novelera, me gustaba leer las historias, por ejemplo yo leí toda la historia de Francia, leí de historia universal, leí la de Italia, sobre los romanos. Compro El Dictamen y Notiver, los dos periódicos, y en la noche me da la una leyéndolos.

¿Y la historia de México le gusta?

Sí, nada más que los nombres son un lío. ¡Los nombres!

Veracruz tiene mucha historia…

Algo. Mucha mucha no.

¿Qué es lo más bonito de los veracruzanos?

Ojalá no fueran tan metiches porque están en todo: por qué esto, por qué lo otro. Todo se quiere saber. Hay unos que no, son educados. Ojalá que ya no haya desigualdad. Unos tienen demasiado y otros no tienen nada, pero los que no tienen nada, ¿qué hicieron? Esperando a que les caiga del cielo…

¿Es usted una persona feliz?

No vivo amargada. Ni triste. A pesar de que me quedé sola.